La internacionalización, entre la necesidad y la oportunidad_


Con el paso de la crisis económica muchos empresarios se han dado cuenta de la verdadera importancia de la Internacionalización como ventaja para competir en situaciones extremas. En Gatia contamos con los contactos y el personal capacitado para asesorarle en su proyecto de internacionalización, desde el estudio de mercado hasta contactos en el lugar de destino.

Muchas son  la  ventajas de la internacionalización empresarial, aunque muchas aún duden, mirar al extranjero es la gran salida para el crecimiento de las Pymes, que producen ya un 33% del volumen de su negocio en otros países.

La Internacionalización es un proceso de crecimiento que requiere una inversión en tiempo y dinero, para ello contar con profesionales de experiencia en estos procesos es muy importante para garantizar su éxito. A continuación os describimos algunas experiencias y ventajas vividas con nuestros clientes:

Evitar el peligro del «pez grande»

La internacionalización evita que muchas de la pymes desaparezcan o sean adquiridas por empresas más grandes, que tienen mayor capacidad. Normalmente, las grandes compañías tienen más margen en los precios y unas estrategias de marketing más agresivas. Sin embargo, el hecho de que una empresa decida internacionalizarse puede hacer que el pequeño sea el que se coma al grande.

El tamaño importa

Las empresas que se internacionalizan, a medio y largo plazo, se convierten cuatro veces más grandes que las que no invierten, ni exportan, y dos veces más grandes que las que exportan. Así casos conocidos son por ejemplo compañías del sector financiero (Santander), constructor (ACS) y moda (Zara).

Más competitividad, mayor negocio

Las empresas internacionalizadas son más competitivas, tienen unos índices de productividad más elevados y obtienen un volumen de negocio un 50% superior a las que no lo hacen. Ello genera más y mejor ocupación, por lo que crean más empleo, de mayor cualificación y mejor retribuido.

Paraguas anticrisis

Resisten mejor a los ciclos económicos adversos. Son más competitivas y al estar más diversificadas suelen crecer hasta en épocas de recesión económica. Es el caso, por ejemplo, de los mercados europeos, que están muy maduros y afectados por la caída del consumo, lo cual ha hecho que muchas empresas busquen nuevos nichos de mercado.

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Un bocado emergente

La internacionalización permite buscar oportunidades en mercados con mayor potencial de crecimiento. Hoy muchas empresas miran hacia el BRIC (Brasil, Rusia, India y China) o los «next eleven», tales como Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Corea del Sur, Turquía y Vietnam. Aunque también se recomienda que, a pesar de que sean economías emergentes, se tenga una estrategia bien definida y se analice si el producto encaja allí y si poseen las infraestructuras adecuadas.

Ajustar los costes

Permite aprovechar economías de escala, trasladando determinadas actividades e incluso partes enteras de la cadena de valor a localizaciones más competitivas, ya sea por costes o por capacidades. De esta forma, pueden adquirir o aplicar nuevas capacidades y recursos a la compañía (materias primas, tecnología, capital humano…). Por un lado, los trabajadores locales proporcionarán el valor añadido del conocimiento del entorno socio-económico y cultural y, por otro, la proximidad de los recursos materiales disminuirán los gastos en transporte y logística.

Una integración plena

Se consolida la fuerza de ventas en el exterior y ello trae el consiguiente mantenimiento de ventas constantes en los países implantados. Aprender de las particularidades de los distintos clientes y mercados, de las capacidades de los competidores a nivel global de nuestra industria o sector, e incluso de la propia diversidad cultural de los equipos en las empresas globales. Cuando hablamos de internacionalización, lo hacemos desde una estrategia a largo plazo y con una continuidad prolongada. No se trata de una presencia puntual, sino de estar completamente asentado en la economía de esos países.

Mejora la motivación del trabajador

Desde el punto de vista psicológico, hace que los empleados se sientan parte de una «gran familia» que, si se trabaja la comunicación interna, puede reportar grandes lazos de unión e intercambios culturales. Además, un trabajador integrado sentirá que el éxito en el exterior es también gracias a su esfuerzo y, por tanto, su productividad aumentará.

Afianzar la marca

Permite con mayor facilidad desarrollar la marca de la empresa y la de cada uno de sus productos/servicios en los países en los que se implanta. La internacionalización lleva consigo valores como decisión, valentía, fuerza, crecimiento… grandes aliados para campañas de marketing y comunicación. ¿Cuántas veces hemos oído que un producto o servicio es un éxito en determinado país y que miles de personas ya lo han probado? Desde la perspectiva del consumidor, esto genera un efecto imitación y una necesidad de no sentirse fuera de las modas y tendencias.